El médico que bajó a la mina: memoria de José Luis Rodríguez López de Haro
En Almadén, donde la tierra exhalaba mercurio y el trabajo se medía en riesgo y sacrificio, hubo un médico que convirtió la ciencia en vocación y la vocación en servicio a los demás. Esta es la historia de José Luis Rodríguez López de Haro, el hombre que cuidó de los mineros cuando la medicina aún no había aprendido del todo a mirar hacia abajo. En Almadén, durante siglos, la riqueza brotó de las entrañas de la tierra en forma de mercurio, ese metal líquido que sostuvo economías y levantó imperios, pero que también enfermó a quienes lo arrancaban de la roca. Allí, en ese paisaje áspero de galerías, polvo y penumbra, la vida del minero pendía de un hilo fino: el de la suerte, el de la resistencia física y, en demasiadas ocasiones, el de la asistencia médica que pudiera encontrarse a su alcance. No es casual que en ese lugar surgiera uno de los hospitales más singulares de la España moderna, el Hospital de Mineros de San Rafael, nacido en el siglo XVIII como una respuesta casi urgente ...