Julián de la Orden, el hombre que hizo sonar las catedrales de Cuenca y Málaga... y también la pequeña iglesia de Navalón
El órgano de la iglesia parroquial de Navalón ha desaparecido, pero no lo ha hecho por completo su memoria. La parroquia conserva todavía los antiguos planos del instrumento, un testimonio de extraordinario interés que permite acercarnos a la manera en que fue concebido, y que adquiere un valor aún mayor después de la pérdida de la obra material. Sobre el papel permanece así la huella de aquel órgano que Julián de la Orden construyó en 1766 para una pequeña iglesia recién levantada en un pequeño pueblo de la comarca conquense: el proyecto de una obra destinada a acompañar durante generaciones la vida religiosa del pueblo y cuyo sonido, después de más de dos siglos, terminó apagándose definitivamente a principios de este siglo. Hay nombres que parecen destinados a quedar unidos para siempre a los grandes monumentos. El de Julián de la Orden es uno de ellos. Hablar de este maestro organero conquense significa hablar inevitablemente de los dos magníficos órganos de la cat...