Oriente Medio, el tablero donde se decide el siglo XXI
Guerras civiles, rivalidades religiosas, luchas por la hegemonía regional y la intervención de las grandes potencias han transformado profundamente Oriente Medio durante las últimas décadas. Para comprender un escenario tan complejo, resulta imprescindible acudir a obras que ayuden a interpretar las conexiones entre conflictos aparentemente independientes. El profesor británico Christopher Phillips ofrece precisamente esa visión de conjunto en “Campo de batalla. Diez conflictos que explican el nuevo Oriente Medio”, un libro que permite entender cómo las Primaveras Árabes, la guerra de Siria, el conflicto palestino-israelí o la competencia entre Irán, Arabia Saudí, Turquía, Rusia y Estados Unidos han configurado una nueva realidad geopolítica cuyas consecuencias se extienden mucho más allá de las fronteras de la región.
Su autor, Christopher Phillips, es uno de los especialistas
británicos más reconocidos en el estudio de Oriente Medio contemporáneo.
Profesor de Relaciones Internacionales en la Queen Mary University de Londres,
ha dedicado buena parte de su trayectoria académica al análisis de los
conflictos regionales y, especialmente, a la guerra civil siria. Entre sus
publicaciones más conocidas destaca “The Battle for Syria”, considerada como
una obra de referencia para entender las múltiples dimensiones de aquel
conflicto. Precisamente por ese motivo, su experiencia investigadora le permite
abordar la realidad de Oriente Medio desde una perspectiva amplia, combinando
historia, política internacional y análisis estratégico. Y precisamente por ese
motivo, también, se encuentra en una posición de privilegio que nos permite a
sus lectores comprender mucho mejor, en todos sus detalles, la situación
geopolítica actual de una región, Oriente Medio, que es mucho más complicada de
lo que nos puede parecer a partir de ciertos debates televisivos,
protagonizados por politólogos y periodistas que, a menudo, tienden a analizar
la problemática desde puntos de vista mucho menos poliédricos de lo que son en
realidad. En este sentido, escribe lo siguiente el autor:
“Las relaciones internacionales en Oriente Medio son
complicadas. No es necesario decirlo. Según nuestra definición de Oriente
Medio, la región puede consistir en al menos catorce Estados independientes,
además de los territorios palestinos, que han combatido y entrometido,
comerciado, aliado, bloqueado, invadido, condenado y perdonado entre ellos… Y
eso solo en la última década. Además, esta zona también ha sido de especial
interés para el resto del mundo. Estados Unidos ha mantenido una presencia
constante desde los años setenta, como la URSS durante la Guerra Fría. Francia
y Gran Bretaña dominaban la región como potencias coloniales en el pasado, pero
en la actualidad Rusia y sobre todo China están incrementando su participación
en el área. Si a ello se le añaden las particulares políticas de cada Estado,
conformadas por ricas historias y traumas modernos, el término complicado se
queda un poco corto. Y a pesar de todo, demasiado a menudo los medios
occidentales, sus comentaristas y políticos, subestiman esta complejidad.
Prefieren limitarse a explicaciones simplificadas acerca de la geopolítica de
Oriente Medio. La religión es una de tales simplificaciones. Se citan supuestos
odios ancestrales entre musulmanes chiíes y suníes para explicar las guerras
civiles en Siria e Irak, o la rivalidad regional entre Irán y Arabia Saudí. Del
mismo modo, se culpa del conflicto de Israel con los palestinos y algunos otros
vecinos a las perennes diferencias entre judíos y musulmanes. El petróleo es
otra explicación sencilla. Se emplea la existencia de una vasta cantidad de
combustibles fósiles en Oriente Medio para explicar las frecuentes
intervenciones de potencias externas. Otra opción popular consiste en
concentrarse en el imperialismo occidental. Esto puede suponer culpar a los
imperios europeos por construir los Estados de Oriente Medio de modo que en
ellos se albergaban divisiones internas y externas, o condenar a Estados Unidos
por su reciente dominio. Todas estas
explicaciones disponibles pueden servir para vender periódicos o justificar
ciertas medidas políticas, pero tienen muy poca utilidad para quienes intentan
entender las verdaderas dinámicas tras la geopolítica en Oriente Medio, pues con
frecuencia llevaron a malas decisiones y aún peores resultados. En ocasiones,
estos factores han desempeñado cierta función en acontecimientos determinantes
para la región, pero no existe una explicación sencilla. La realidad es,
digamos, algo complicada.”
La principal virtud de este libro reside en que no intenta
explicar la región mediante una única clave interpretativa. Durante décadas se
consideró que la cuestión palestino-israelí constituía el eje fundamental de
toda la política regional. Más tarde, algunos analistas situaron en el centro
la rivalidad entre suníes y chiíes o la pugna entre Estados Unidos y sus
adversarios. Phillips sostiene que ninguna de estas explicaciones resulta
suficiente por sí sola. El nuevo Oriente Medio surgido tras las Primaveras
Árabes se caracteriza precisamente por la superposición de múltiples conflictos
que interactúan entre sí y generan dinámicas cada vez más complejas. Volvemos a
recoger las palabras del propio Christopher Phillips:
“Palestina. Israel. Tierra Santa. Nombres que levantan
pasiones mucho más allá de Oriente Medio. La contienda por esta estrecha franja
de tierra en el Mediterráneo oriental continúa siendo casus celebre, con
gente que jamás ha puesto un pie en ella discutiendo acerca de lo bueno, lo
malo y las responsabilidades. Y a pesar de su alto perfil, la disputa en la
actualidad parece más y más irresoluble. Esto parece haber empeorado con el
aparentemente creciente desinterés mostrado por los dirigentes globales. Donde
otrora los presidentes de Estados Unidos situaron la resolución del conflicto
en un lugar prioritario de sus agendas, los actuales inquilinos de la Casa
Blanca lo han abordado como un asunto secundario. En el pasado, los dirigentes
de Oriente Medio se comprometían públicamente en su respaldo a los palestinos,
pero una nueva generación de autócratas árabes explora la posibilidad de una
paz con Israel. Esta menguante prominencia refleja las cambiantes tendencias
globales, regionales y locales. Los gobiernos occidentales se han preocupado menos
de Oriente Medio y le han restado prioridad a la resolución del conflicto sobre
el terreno. La solidaridad árabe, que antes impulsase a los Estados vecinos, se
ha debilitado, si no a nivel popular, sí al gubernamental. En el ámbito local,
los gobiernos israelíes han normalizado su opción preferida para abordar la
contienda en detrimento de su resolución, y contenido las críticas
internacionales respecto a su comportamiento, para mantener el statu quo.
Pero semejante negligencia es insostenible, y el conflicto irresoluto, dejado a
su enconamiento, continúa siendo una amenaza susceptible de estallar en
cualquier momento, como sucedió en octubre de 2023. Hamás, los islamistas
palestinos, desencadenó un ataque sin precedentes, que a su vez causó una fuerte
represalia en la que las fuerzas israelíes diezmaron Gaza.”
Pero no es solo el conflicto judeo-palestino de lo que nos
habla Phillips. A lo largo de la obra, el autor analiza diversos escenarios que
han marcado la evolución regional durante los últimos años. Siria aparece como
el ejemplo más evidente de cómo una protesta interna puede convertirse en una
guerra internacionalizada, en la que intervienen potencias tan diversas como
Rusia, Irán, Turquía, Estados Unidos o Israel. Yemen muestra igualmente cómo los
enfrentamientos locales terminan reflejando rivalidades geopolíticas de alcance
mucho mayor. Irak continúa siendo un espacio decisivo para entender las
tensiones entre Washington y Teherán. Mientras tanto, el Líbano sigue
funcionando como un delicado laboratorio de equilibrios políticos y
confesionales. Especial interés tiene el análisis que Phillips dedica a las
consecuencias de las primaveras árabes. Aquellas movilizaciones que despertaron
enormes expectativas de democratización acabaron desembocando, en numerosos
casos, en guerras civiles, regresiones autoritarias o procesos de
descomposición estatal. Lejos de inaugurar una era de estabilidad democrática,
contribuyeron a acelerar transformaciones profundas cuyo desenlace todavía
sigue abierto.
Otro de los argumentos centrales del libro es el progresivo
debilitamiento de la capacidad estadounidense para imponer por sí sola el orden
regional en Oriente Medio. Aunque Estados Unidos continúa siendo un actor
fundamental, su influencia ya no es tan determinante como lo fue durante las
décadas posteriores al final de la Guerra Fría. Esta circunstancia ha permitido
de nuevo una mayor presencia de Rusia, cuya intervención en Siria modificó el
curso de la guerra; de China, cada vez más activa en el terreno económico y
diplomático; y de otras potencias regionales, como Turquía, Irán y Arabia
Saudí, que buscan consolidar sus respectivas áreas de influencia.
El historiador británico también explora otros escenarios
bélicos de las últimas décadas, que han generado una profunda
desestabilización, cuyos efectos se extienden mucho más allá de ese espacio
regional concreto, para afectar a un mundo globalizado. Además del conflicto
judeo-palestino, el autor nos habla de otros focos de conflicto: Siria, Libia,
Yemen, Irak, Egipto, Líbano, el Kurdistán o el llamado Cuerno de África, además
de las propias tensiones generadas desde finales del siglo pasado en los países
del Golfo Pérsico, son productos de estudio de Christopher Phillips. Sin
embargo, la cuestión palestina ocupa también un lugar destacado en el análisis.
Phillips recuerda que, pese a los intentos de algunos gobiernos por relegarla a
un segundo plano, continúa siendo uno de los factores más importantes para
comprender la política regional. Los acontecimientos de los últimos años han
demostrado que el conflicto palestino-israelí conserva una enorme capacidad
para desencadenar crisis de alcance internacional y alterar los equilibrios
estratégicos de toda la zona.
El resultado es una obra rigurosa, bien documentada y escrita
con una notable claridad expositiva. Sin renunciar al análisis académico,
Phillips consigue ofrecer una visión accesible para cualquier lector interesado
en la actualidad internacional. Su principal aportación consiste en mostrar que
los conflictos de Oriente Medio no pueden entenderse de forma aislada, sino
como piezas de un mismo tablero en el que se cruzan intereses locales,
rivalidades regionales y estrategias globales.
En una época marcada por la incertidumbre internacional, por
el retorno de la competencia entre grandes potencias, y por la creciente
inestabilidad de numerosas regiones del planeta, este libro constituye una
herramienta valiosa para comprender uno de los escenarios más decisivos de
nuestro tiempo. Porque, como demuestra Christopher Phillips, buena parte de los
desafíos que marcarán la política mundial durante las próximas décadas seguirán
teniendo en Oriente Medio uno de sus principales campos de batalla.
El podcast de Clio: ORIENTE MEDIO: EL TABLERO DE LA GEOPOLÍTICA CONTEMPORÁNEA


