“LOS ÚLTIMOS PAGANOS”: ELEGÍA POR UN MUNDO QUE SE ACABA
Hay novelas que nos hablan del pasado, y otras, las verdaderamente perdurables, que, bajo el disfraz de la historia, nos están hablando del presente. “Los últimos paganos” de Luís Díaz Viana, pertenece a esta segunda categoría. Ambientada en la Hispania del siglo V, cuando el cristianismo se ha impuesto ya como religión del imperio, la obra no se limita a narrar el derrumbe de una civilización, la antigua civilización pagana, sino que convierte esa ruina en metáfora: la metáfora de todo fin de época. Y es que Díaz Viana, que es antropólogo además de narrador, sabe que los pueblos no mueren de repente, sino lentamente, cuando olvidan el sentido de sus ritos, de sus símbolos, de sus dioses. Así ocurre en Nivaria, la villa histórica, recogida ya en el Itinerario de Antonino donde transcurre la novela; villa ficticia en la imaginación del autor, y que responde, sin embargo, a un espacio concreto: la villa que los arqueólogos han descubierto en el término municipal de Almenara de Adaj...