El arca de San Julián y Alonso Antonio de San Martín, obispo de Oviedo y de Cuenca, hijo de Felipe IV
La historia del Arca de San Julián, en la que reposaban los restos del segundo obispo de Cuenca hasta que fueron quemados, al inicio de la Guerra Civil, se remonta incluso a los años anteriores a la traslación de los restos del sano a su nueva capilla del Trasparente, en la girola de la catedral, desde el llamado Altar de la Reliquia, o Capilla Vieja de San Julián, lugar en el que habían permanecido desde 1518, cuando fueron llevados allí desde su primitiva colocación, en la vieja capilla de Santa Águeda, una de las desaparecidas capillas del lado de la epístola. Y es que el arca, que ya se encontraba, como he dicho, en la Capilla Vieja de San Julián, había sido un regado al propio templo catedralicio de uno de sus prelados más preclaros, Alonso Antonio de San Martín, hijo natural del propio rey Felipe IV y de una de sus amantes, Mariana Pérez de Cuevas. El estudioso conquense Antonio Rodríguez asegura que la madre de este obispo de Cuenca, que rigió la diócesis a caballo entre l...