Hijos de España. Cincuenta y ocho vidas para contar nuestra historia

 Antonio Pérez Henares vuelve a mirar hacia nuestro pasado. Esta vez no lo hace desde la novela histórica, género con el que ha recorrido la Prehistoria, la Edad Media y los primeros tiempos de la presencia española en América, sino mediante las vidas de cincuenta y siete hombres y mujeres que, desde épocas muy diferentes, contribuyeron de alguna manera a construir nuestra historia. «Hijos de España» es, ante todo, una galería humana: cincuenta y siete personajes elegidos personalmente por el autor para intentar responder a una pregunta tan sencilla de formular como difícil de contestar: ¿quiénes somos y de dónde venimos?

 

Antonio Pérez Henares regresa a las librerías con «Hijos de España. Los grandes personajes que han construido el legado de nuestra nación», publicado por Roca Editorial en septiembre de 2026. Se trata de un texto extenso que supone al mismo tiempo una continuidad y un cambio respecto a buena parte de la producción literaria de un autor que ha convertido la historia, y especialmente la historia de España, en uno de los grandes escenarios de su obra.

Continuidad, porque Pérez Henares vuelve a preguntarse por nuestras raíces, por los hombres y mujeres que nos precedieron y por ese larguísimo proceso histórico que ha terminado configurando el país que hoy conocemos. Cambio, porque esta vez abandona la ficción y la estructura de la novela histórica. No existe un protagonista alrededor del cual construir una trama, sino cincuenta y siete personajes históricos muy diferentes entre sí, que sirven al escritor para emprender un viaje que se prolonga durante miles de años.

La propuesta es sugerente. En lugar de escribir otra historia de España ordenada mediante reinados, guerras, acontecimientos políticos, transformaciones económicas o movimientos sociales, Pérez Henares decide contarla a través de las personas. Al fin y al cabo, detrás de los grandes acontecimientos siempre existen hombres y mujeres que los protagonizan, que toman decisiones, que aciertan y se equivocan, que vencen y son derrotados, que crean, descubren, escriben, gobiernan, combaten o, simplemente, sobreviven.

El propio título del libro puede llevarnos inicialmente a engaño, porque algunos de esos «hijos de España» vivieron muchos siglos antes de que España pudiera recibir ese nombre. Y ahí se encuentra precisamente una de las claves de la obra. Para Pérez Henares, nuestra historia no comienza con los Reyes Católicos, ni con la monarquía visigoda, ni siquiera con la Hispania romana. Hay que retroceder mucho más, hasta los primeros seres humanos que habitaron el territorio que hoy llamamos España.

El viaje comienza, por lo tanto, mucho antes de que existiera España como nación o como realidad política. Desde los cazadores de Atapuerca hasta los héroes medievales; desde los hispanos que alcanzaron las más altas dignidades del Imperio romano hasta aquellos navegantes y exploradores que atravesaron océanos y penetraron en territorios hasta entonces desconocidos para los europeos, la intención del autor es abarcar un amplísimo arco cronológico, y contemplar nuestro pasado como una larga acumulación de experiencias humanas.

Por las páginas del libro aparecen personajes célebres junto a otros mucho menos conocidos; figuras admiradas y otras controvertidas. Encontramos a la muchacha neandertal que nos lleva hasta los tiempos más remotos de la presencia humana en la Península; a emperadores nacidos en la Hispania romana; a reyes, guerreros y protagonistas de la España medieval; a exploradores que llevaron sus pasos hasta los confines del mundo conocido, y a hombres como Blas de Lezo, aquel extraordinario marino que, después de haber perdido un ojo, un brazo y la movilidad de una pierna, fue capaz de enfrentarse en Cartagena de Indias a una formidable expedición británica que pretendía conquistar aquel territorio. La variedad de personajes permite al autor del libro saltar de una época a otra y reconstruir, mediante pequeñas biografías, el enorme mosaico de nuestro pasado.

Pero antes de continuar conviene realizar una advertencia necesaria. Estos cincuenta y siete personajes son los cincuenta y siete de Antonio Pérez Henares. No son, ni pretenden ser, una lista oficial o definitiva de los españoles más importantes de la historia, y probablemente ahí reside uno de los principales atractivos del libro. Cualquier lector podrá echar de menos algún nombre. Es inevitable. Si se pidiera a cien personas que confeccionasen una lista semejante, seguramente obtendríamos cien relaciones diferentes. Unos introducirían más científicos; otros reclamarían una mayor presencia de escritores o de artistas; algunos incorporarían determinados monarcas o militares; otros preferirían aumentar el número de mujeres. Podrían discutirse determinadas presencias y, sobre todo, determinadas ausencias.

Pero esa discusión no invalida el planteamiento de la obra. Al contrario, forma parte de él. Una selección de cincuenta y siete personajes entre los miles que podrían representar algún momento significativo de una historia de varios milenios es necesariamente subjetiva. Pérez Henares no pretende establecer un canon académico. Ha escogido a aquellos hombres y mujeres que, desde su particular manera de contemplar nuestra historia, le permiten contarla. Podrían ser otros. Por supuesto. Podrían ser muchos más. También. Pero entonces estaríamos ante otro libro.

En cierto modo, «Hijos de España» nos invita también a participar en un juego intelectual. Conforme avanzamos por sus páginas podemos preguntarnos a quién habríamos incluido nosotros. Qué personaje sustituiríamos, cuál añadiríamos, quién nos parece imprescindible y quién nos sorprende encontrar en las páginas del libro. El lector deja así de ser un receptor pasivo y comienza inevitablemente a confeccionar su propia lista. Porque seleccionar personajes históricos significa también seleccionar una determinada forma de mirar el pasado.

Pérez Henares lo hace desde una perspectiva que quienes hayan leído sus novelas reconocerán con facilidad. Existe en su obra una permanente preocupación por las raíces, por la tierra y por los hombres que la habitaron. Le interesan los grandes protagonistas, naturalmente, pero también aquellos personajes aparentemente secundarios que ayudan a comprender cómo vivieron las generaciones anteriores.

No es la primera vez que nos encontramos con Antonio Pérez Henares en este blog. Ya hemos hablado aquí de algunas de sus novelas históricas, especialmente de la tetralogía dedicada al mundo medieval: «La tierra de Álvar Fáñez», «El rey pequeño» (ver “Crónica del rey pequeño”, 12 de agosto de 2016),  «Tierra vieja» (ver “Tierra vieja, una epopeya sobre las gentes de la frontera,5 de noviembre de 2022) y «El Juglar» (ver “El Juglar, la última novela de Antonio Pérez Henares”, 21 de agosto de 2024). Cuatro novelas que, aunque la editorial no las presenta formalmente como una tetralogía, constituyen un conjunto fácilmente reconocible dentro de su producción, sobre todo por su ambientación y por esa mirada hacia la formación de la Castilla medieval.


Hay un hilo que une aquellas novelas con «Hijos de España»: la convicción de que una nación no aparece de repente ni es únicamente el resultado de las decisiones de sus reyes y gobernantes. Se construye lentamente, generación tras generación, mediante millones de vidas. El interés de Pérez Henares por ese pasado es todavía más amplio. Antes de internarse en la Edad Media había viajado literariamente hasta la Prehistoria en títulos como «Nublares», «El hijo de la Garza», «El último cazador» y «La mirada del lobo», obras que forman su conocida tetralogía prehistórica. A ellas se sumaría después «La canción del bisonte». También se acercaría al descubrimiento y exploración de América con «Cabeza de Vaca» y «La Española», sobre las figuras, respectivamente, de Álvar Núñez Cabeza de Vaca y el conquense Alonso de Ojeda.

Todo ello permite comprender mejor «Hijos de España». El nuevo libro no surge como una excepción dentro de su bibliografía, sino casi como una consecuencia natural de ella, a partir de la que es una de sus grandes pasiones, la historia de España; la gloriosa historia de España, a pesar de estar tan denostada últimamente desde algunas zonas de nuestro actual espectro ideológico.

Durante años Pérez Henares ha ido entrando y saliendo de diferentes momentos de nuestro pasado. Ha convivido literariamente con los cazadores paleolíticos, con los guerreros medievales, con los reyes castellanos, con campesinos de frontera y con conquistadores y exploradores. Ahora parece detenerse y contemplar ese enorme paisaje histórico desde cierta distancia para preguntarse por sus protagonistas. El resultado es esta colección de cincuenta y siete vidas.

Pero no estamos ante cincuenta y siete biografías exhaustivas. Pretenderlo en un volumen de estas dimensiones sería imposible. Se trata fundamentalmente de pequeñas semblanzas biográficas, retratos que intentan captar aquello que convierte a cada protagonista en una figura significativa. Y aquí aparece inevitablemente el novelista. Pérez Henares es periodista, autor de destacadas columnas de opinión política, pero también es un narrador extraordinario. Esa condición se advierte en su forma de aproximarse a la historia. No parece interesarle únicamente la acumulación de fechas y acontecimientos. Busca la anécdota, el episodio revelador, el instante en el que una vida individual se cruza con la gran historia.

Por eso el libro puede leerse también como una sucesión de relatos. Cada personaje abre una puerta hacia una historia y una época diferentes. A través de uno penetramos en el mundo romano; otro nos conduce a las fronteras medievales; un tercero nos lleva hasta el océano, sea este el Atlántico o el Pacífico, otro hasta las selvas americanas; alguno nos coloca en medio de una batalla que decidirá el destino de miles de hombres. Es una manera especialmente eficaz de divulgar la historia porque devuelve rostro y nombre a los acontecimientos que a veces terminamos reduciendo sólo a fechas. Pero detrás de cada fecha hubo personas. Detrás de cada batalla hubo hombres que tuvieron miedo. Detrás de cada descubrimiento hubo alguien que decidió adentrarse donde otros no se habían atrevido. Detrás de cada transformación política hubo ambiciones, convicciones, intereses y también casualidades. Y detrás de la historia de España hay millones de historias individuales.

Naturalmente, Pérez Henares  no puede hablar de cada uno de ellos, y por  eso sólo puede escoger cincuenta y siete. Ahí vuelve a aparecer la inevitable subjetividad de la selección. Pero quizá convenga insistir en que no debemos acercarnos al libro preguntándonos únicamente quién falta. Sería una forma demasiado sencilla de juzgarlo. Resulta mucho más interesante preguntarnos por qué están quienes están. ¿Qué encuentra el autor en cada uno de ellos? ¿Qué aspecto de nuestra historia pretende iluminar mediante su vida? ¿Por qué considera que ese personaje concreto contribuyó, de una manera o de otra, a construir el legado histórico español? Estas preguntas convierten la lectura en algo más que una sucesión de biografías. También nos enfrentan con una cuestión mucho más compleja: qué entendemos por España cuando hablamos de su historia.

Porque España, naturalmente, no existía cuando vivieron los hombres de Atapuerca. Tampoco existía como nación en tiempos de los pueblos prerromanos. Hispania fue durante siglos una realidad geográfica y administrativa romana, y todavía tendrían que transcurrir muchos siglos antes de que surgieran las estructuras políticas que acabarían configurando la España moderna. Pérez Henares parece asumir esa complejidad desde el propio punto de partida. De ahí la acertada idea que preside la presentación de la obra: antes de ser nación, España fue territorio y fue, sobre todo, un grupo de personas haciendo nación. Personas que nacieron aquí. Personas que vivieron aquí. Personas cuyas decisiones, obras y experiencias, fueron dejando sucesivas capas sobre las que otras generaciones construirían los estratos siguientes.

La historia se parece en eso a una ciudad antigua. Cada época levanta sus edificios sobre los cimientos de la anterior. A veces destruye lo que encuentra; otras veces lo reutiliza; en ocasiones lo olvida durante siglos hasta que alguien vuelve a descubrirlo. Pero ninguna generación comienza completamente desde cero. Ese parece ser el sentido último de «Hijos de España».

No se trata solamente de conocer a cincuenta y siete personajes, sino de contemplar a través de ellos la extraordinaria continuidad de una aventura humana que se prolonga durante milenios. Una aventura hecha de triunfos, pero también de derrotas; de episodios luminosos y de acontecimientos que hoy contemplamos desde una perspectiva crítica; de personajes admirados y de otros discutidos. La historia nunca es completamente cómoda porque tampoco lo fueron quienes la protagonizaron. Quizá por eso sea especialmente interesante que Pérez Henares incluya figuras controvertidas junto a personajes prácticamente indiscutidos. Conocer la historia no significa necesariamente admirar a todos sus protagonistas. Significa intentar comprenderlos en su tiempo.

Y comprender no es justificar. Ese es uno de los grandes retos de cualquier divulgación histórica: evitar tanto la idealización del pasado como la tentación contraria de juzgar automáticamente a quienes vivieron hace siglos utilizando únicamente nuestras categorías actuales. Los cincuenta y siete protagonistas de «Hijos de España» pertenecieron a mundos diferentes. Tuvieron valores, creencias, ambiciones y horizontes mentales distintos. Precisamente por eso, sus vidas pueden ayudarnos a comprender cuánto ha cambiado nuestra sociedad y, al mismo tiempo, cuánto permanece reconocible de ella en el comportamiento humano.

Al cerrar el libro queda abierta la pregunta que lo recorre desde el principio. ¿Son estos los cincuenta y siete personajes que mejor representan nuestra historia? Probablemente esa pregunta no tenga respuesta, ni falta que hace. Son los cincuenta y siete elegidos por Antonio Pérez Henares. Su selección, su mirada y su particular recorrido por nuestro pasado. Otros escogeríamos algunos nombres diferentes y seguramente coincidiríamos con él en muchos otros. Pero precisamente ahí puede comenzar una segunda lectura del libro: la nuestra. Podemos ir añadiendo mentalmente nombres a la lista. Podemos discutir con el autor. Podemos preguntarnos por qué ha incluido a unos y ha dejado fuera a otros. Podemos descubrir personajes que apenas conocíamos y reencontrarnos con figuras que creíamos conocer perfectamente. Y eso quizá sea uno de los mejores servicios que puede prestar un libro de divulgación histórica: despertar la curiosidad.

Porque la historia no está formada únicamente por fechas, batallas, tratados y reinados. Está hecha de personas. Personas excepcionales y personas corrientes; hombres y mujeres que supieron aprovechar las circunstancias y otros que fueron arrollados por ellas. Y quizá cuando terminemos la última página de «Hijos de España», descubramos que el verdadero juego apenas acaba de comenzar. Porque será entonces cuando cada uno de nosotros pueda hacerse una última pregunta: si tuviera que elegir mis propios cincuenta y siete hijos de España, ¿quiénes serían?





El podcast de Clio: LAS RAÍCES DE ESPAÑA A TRAVÉS DE SUS PROTAGONISTAS

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