ESPAÑA FRENTE AL ESPEJO DE LA TRAICIÓN
Hay libros que no buscan convencer, sino despertar. La España traicionada, de Antonio Pérez Henares, pertenece a esa estirpe de ensayos escritos desde la urgencia moral, desde la convicción de que algo esencial se está perdiendo y de que callar sería una forma más de complicidad. No es un libro cómodo ni pretende serlo. Es un alegato, una llamada de atención y, sobre todo, una denuncia: la de una España que, según su autor, ha sido abandonada por quienes tenían el deber de defenderla.
“La España traicionada” no es una
novela; ni siquiera un libro de viajes, géneros a los cuales nos tiene
acostumbrados el autor. Es un ensayo que se mueve deliberadamente fuera de los
márgenes de la historiografía académica y del análisis político aséptico. No
estamos ante un estudio técnico ni ante una investigación con pretensiones
científicas, sino ante un texto de combate intelectual, escrito desde la
experiencia, la memoria histórica y una determinada idea de España como nación
histórica. El autor no oculta sus cartas; por el contrario, escribe para
denunciar, para interpelar al lector y, sobre todo, para advertirle de un
proceso de descomposición que, a su juicio, lleva décadas en marcha.
La tesis que vertebra todo el libro
es tan sencilla como contundente: España no está en crisis por accidente ni por
una suma de errores aislados, sino porque ha sido traicionada. Traicionada precisamente
por aquellos que deberían defenderla: por sus élites políticas, por buena parte
de su clase intelectual, por un sistema educativo que ha renunciado a
transmitir un relato común, y sobre todo, por una dirigencia que, desde la
Transición, habría optado por la cesión permanente como forma de gobierno. La
palabra “traición” no es aquí una hipérbole retórica, sino un concepto central
que articula toda la argumentación del autor.
Pérez Henares parte de una premisa
clara: España existe como realidad histórica mucho antes de su formulación
constitucional contemporánea. Frente a los discursos que presentan la nación
española como una construcción artificial o tardía, el autor reivindica una
continuidad histórica que arranca en la Hispania romana, se consolida en la
monarquía visigoda, y se afirma definitivamente a lo largo de la Reconquista y
de la formación de la Monarquía Hispánica. Esta continuidad no es entendida
como uniformidad, sino como integración de pueblos, lenguas, tradiciones y
territorios, bajo un proyecto común.
Uno de los ejes más reiterados del
libro es la crítica a la visión culpabilizadora de la historia de España. Para
Pérez Henares, pocos países han asumido con tanto fervor una lectura negativa
de su propio pasado. La leyenda negra, elaborada en su origen por potencias
rivales de la Monarquía Hispánica, habría sido interiorizada por los propios
españoles hasta convertirse en un elemento estructural de su conciencia
colectiva. El resultado es un país que desconfía de sí mismo, que mira su
historia con vergüenza y que acepta sin resistencia relatos ajenos, incluso
cuando estos son abiertamente hostiles.
Esta interiorización del complejo de
culpa tendría consecuencias directas en la política, en la educación y en la
cultura. El autor denuncia una enseñanza de la historia centrada casi
exclusivamente en los errores, abusos y fracasos, con escasa atención a los
logros, las aportaciones y la singularidad del proceso histórico español. No se
trata, insiste, de negar episodios oscuros ni de construir un relato
triunfalista, sino de recuperar el equilibrio perdido y de romper con una
autoflagelación que considera estéril y destructiva.
Especial relevancia adquiere en el
libro la defensa de la Reconquista como proceso histórico. No es una casualidad
que buena parte de su obra literaria haya sido dedicada a ese periodo de
nuestra historia, a las gestas del Cid y del rey Alfonso VIII, el vencedor de
las Navas de Tolosa, y a la tierra central de Castilla, que también es la suya.
Frente a las reinterpretaciones contemporáneas que la presentan como una
empresa de intolerancia religiosa o de fanatismo identitario, Pérez Henares la
reivindica como un fenómeno complejo, prolongado y decisivo, mediante el cual
se recuperó un territorio ocupado y se forjó una civilización original. La
negación o deslegitimación de la Reconquista sería, a su juicio, una pieza
clave del discurso que busca disolver la idea misma de España.
En la misma línea se aborda la
expansión ultramarina, a alguna de cuyas gestas y cuyos protagonistas, como a
Cabeza de Vaca o a nuestro Alonso de Ojeda, el autor ha dedicado también alguna
de sus novelas. Pérez Henares dedica numerosas páginas a desmontar lo que
considera una caricatura del Imperio español, reducido en el imaginario
colectivo a una sucesión de atrocidades. Sin negar la violencia inherente a
todo proceso imperial, subraya el carácter integrador, mestizo y jurídico de la
presencia española en América, muy diferente a la de los modelos coloniales
anglosajones, franceses, holandeses, …, posteriores. La persistencia de una
visión demonizada de ese pasado sería, para Pérez Henares, otra prueba de la
traición cultural que denuncia.
El análisis del periodo
contemporáneo ocupa también un lugar central en “La España traicionada”. La
Transición es reconocida como un logro histórico indiscutible en términos de
reconciliación nacional y superación pacífica del franquismo, pero el autor no
oculta su decepción con las bases sobre las que se construyó el nuevo Estado. A
su entender, la Transición implicó una serie de renuncias que, con el paso del
tiempo, se han revelado profundamente dañinas: la falta de un relato nacional
compartido, la ambigüedad en la definición de España como nación y la
aceptación acrítica de discursos disgregadores. Sin embargo, el problema de
base no está en la Transición en sí misma, sino en la negación de esa Transición
que en los últimos años ha realizado la izquierda política.
Especialmente dura es la crítica al
Estado de las autonomías. Lo que nació como un mecanismo de descentralización e
integración habría derivado, según el autor, en un proceso de fragmentación
política y emocional. Pérez Henares sostiene que el poder central renunció
desde muy pronto a ejercer una verdadera autoridad moral y política,
permitiendo que los nacionalismos periféricos construyeran relatos propios,
muchas veces abiertamente falsarios, sin apenas oposición.
El nacionalismo, así, es presentado
como uno de los grandes problemas estructurales de la España contemporánea. No
como una simple reivindicación cultural, sino como un proyecto político
excluyente, basado en la manipulación histórica, el victimismo y la creación
deliberada de un enemigo interior. El caso catalán, al igual que el vasco,
ocupa un lugar destacado en el libro, no tanto por su singularidad como por ser
el ejemplo más avanzado de un proceso que el autor considera largamente
tolerado y, en cierta medida, incentivado desde el poder central.
Uno de los aspectos más interesantes
del ensayo es que la acusación de traición no se dirige exclusivamente a una
ideología. Pérez Henares reparte responsabilidades entre izquierda y derecha. A
la izquierda le reprocha su visión sistemáticamente negativa de la historia de
España, su internacionalismo desarraigado, y su alianza con fuerzas que buscan
la disolución del Estado. A la derecha, en cambio, le atribuye una falta de
convicciones profundas, un miedo permanente al conflicto cultural, y una
tendencia a gestionar la herencia recibida sin atreverse nunca a revertirla.
El estilo del libro es coherente con
su propósito. Pérez Henares escribe con un lenguaje directo, a veces áspero,
cargado de imágenes y de referencias históricas. No busca la equidistancia ni
la neutralidad, sino la eficacia retórica. Esta elección estilística refuerza
la fuerza del mensaje, aunque también puede generar rechazo en aquellos lectores
que esperen un tono más desapasionado. En cualquier caso, el autor no engaña:
estamos ante un ensayo militante, escrito desde una posición ideológica clara y
asumida. Ya lo dice el propio autor al principio del prólogo: “Han dicho
algunas veces que tengo por costumbre hablar claro. Y la mayoría no me han
salido gratis, sino que lo he pagado caro. Pero he decidido escribir este libro
tal y como hablo. Por derecho, sin pamplinas, llamando a las cosas por su
nombre, sin censuras ni autocensuras. Porque es mi forma y manera, y porque, aunque
me señalen con el dedo, me amenacen miedo, es hora y hay necesidad de hacerlo.
Vivimos en un tiempo de triunfo arrollador de la mentira. Jaleada y repetida
por millones de voces y altavoces, es convertida en virtud y hasta en ley.
Ahora, muchas veces, el delito está en decir la verdad.”
Desde un punto de vista crítico,
puede señalarse que el libro tiende en ocasiones a simplificar procesos
históricos complejos y a seleccionar aquellos episodios que mejor encajan con
su tesis. Sin embargo, éste no es un defecto exclusivo de esta obra, sino una
característica habitual del ensayo político. La ausencia de un aparato crítico
riguroso o de una discusión historiográfica detallada limita su valor
académico, valor que Pérez Henares nunca ha pretendido, en aras de un texto
mucho más fresco y comprensible. Que no invalida su utilidad como argumento
para el debate público.
“La España traicionada” es, en
definitiva, un libro que incomoda porque interpela. No deja indiferente, obliga
a tomar partido, y plantea preguntas incómodas sobre el modo en que los
españoles se relacionan con su historia y con su presente. Puede compartirse o
no su diagnóstico -yo, desde luego, lo comparto en casi todos sus términos-,
pero resulta difícil negar la coherencia interna del planteamiento, y la
honestidad intelectual de su autor.
En tiempos de discursos líquidos y
consensos frágiles, Pérez Henares opta por la claridad, aun a riesgo de entrar
en polémica. Su libro es una defensa apasionada de España como nación histórica
y como proyecto común de todos los españoles, y una advertencia sobre las
consecuencias que puede tener si seguimos renunciando a esa idea. Para el lector,
la obra ofrece algo cada vez más extraño de ver: una voz que no pide permiso
para decir lo que piensa, y que asume, sin matices, las consecuencias de
hacerlo.
El podcast de Clio: ESPAÑA ANTE EL ABISMO. CRÓNICA DE UNA TRAICIÓN



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