ESPAÑA FRENTE AL ESPEJO DE LA TRAICIÓN

 Hay libros que no buscan convencer, sino despertar. La España traicionada, de Antonio Pérez Henares, pertenece a esa estirpe de ensayos escritos desde la urgencia moral, desde la convicción de que algo esencial se está perdiendo y de que callar sería una forma más de complicidad. No es un libro cómodo ni pretende serlo. Es un alegato, una llamada de atención y, sobre todo, una denuncia: la de una España que, según su autor, ha sido abandonada por quienes tenían el deber de defenderla.

 

En otras ocasiones anteriores he venido a comentar en este blog otras obras del escritor y periodista guadalajareño Antonio Pérez Henares, especialmente, las novelas históricas de su serie sobre la Castilla medieval (ver “Crónica del Rey Pequeño”, 12 de agosto de 2016; “Tierra Vieja, una epopeya sobre las gentes de la frontera”, 5 de noviembre de 2022; y “El Juglar, la última novela de Antonio Pérez Henares”, 21 de agosto de 2024). Sin embargo, nada tiene que ver este nuevo libro del autor alcarreño con cualquier otro de los que haya publicado con anterioridad.

“La España traicionada” no es una novela; ni siquiera un libro de viajes, géneros a los cuales nos tiene acostumbrados el autor. Es un ensayo que se mueve deliberadamente fuera de los márgenes de la historiografía académica y del análisis político aséptico. No estamos ante un estudio técnico ni ante una investigación con pretensiones científicas, sino ante un texto de combate intelectual, escrito desde la experiencia, la memoria histórica y una determinada idea de España como nación histórica. El autor no oculta sus cartas; por el contrario, escribe para denunciar, para interpelar al lector y, sobre todo, para advertirle de un proceso de descomposición que, a su juicio, lleva décadas en marcha.

La tesis que vertebra todo el libro es tan sencilla como contundente: España no está en crisis por accidente ni por una suma de errores aislados, sino porque ha sido traicionada. Traicionada precisamente por aquellos que deberían defenderla: por sus élites políticas, por buena parte de su clase intelectual, por un sistema educativo que ha renunciado a transmitir un relato común, y sobre todo, por una dirigencia que, desde la Transición, habría optado por la cesión permanente como forma de gobierno. La palabra “traición” no es aquí una hipérbole retórica, sino un concepto central que articula toda la argumentación del autor.

Pérez Henares parte de una premisa clara: España existe como realidad histórica mucho antes de su formulación constitucional contemporánea. Frente a los discursos que presentan la nación española como una construcción artificial o tardía, el autor reivindica una continuidad histórica que arranca en la Hispania romana, se consolida en la monarquía visigoda, y se afirma definitivamente a lo largo de la Reconquista y de la formación de la Monarquía Hispánica. Esta continuidad no es entendida como uniformidad, sino como integración de pueblos, lenguas, tradiciones y territorios, bajo un proyecto común.

Uno de los ejes más reiterados del libro es la crítica a la visión culpabilizadora de la historia de España. Para Pérez Henares, pocos países han asumido con tanto fervor una lectura negativa de su propio pasado. La leyenda negra, elaborada en su origen por potencias rivales de la Monarquía Hispánica, habría sido interiorizada por los propios españoles hasta convertirse en un elemento estructural de su conciencia colectiva. El resultado es un país que desconfía de sí mismo, que mira su historia con vergüenza y que acepta sin resistencia relatos ajenos, incluso cuando estos son abiertamente hostiles.

Esta interiorización del complejo de culpa tendría consecuencias directas en la política, en la educación y en la cultura. El autor denuncia una enseñanza de la historia centrada casi exclusivamente en los errores, abusos y fracasos, con escasa atención a los logros, las aportaciones y la singularidad del proceso histórico español. No se trata, insiste, de negar episodios oscuros ni de construir un relato triunfalista, sino de recuperar el equilibrio perdido y de romper con una autoflagelación que considera estéril y destructiva.

Especial relevancia adquiere en el libro la defensa de la Reconquista como proceso histórico. No es una casualidad que buena parte de su obra literaria haya sido dedicada a ese periodo de nuestra historia, a las gestas del Cid y del rey Alfonso VIII, el vencedor de las Navas de Tolosa, y a la tierra central de Castilla, que también es la suya. Frente a las reinterpretaciones contemporáneas que la presentan como una empresa de intolerancia religiosa o de fanatismo identitario, Pérez Henares la reivindica como un fenómeno complejo, prolongado y decisivo, mediante el cual se recuperó un territorio ocupado y se forjó una civilización original. La negación o deslegitimación de la Reconquista sería, a su juicio, una pieza clave del discurso que busca disolver la idea misma de España.

En la misma línea se aborda la expansión ultramarina, a alguna de cuyas gestas y cuyos protagonistas, como a Cabeza de Vaca o a nuestro Alonso de Ojeda, el autor ha dedicado también alguna de sus novelas. Pérez Henares dedica numerosas páginas a desmontar lo que considera una caricatura del Imperio español, reducido en el imaginario colectivo a una sucesión de atrocidades. Sin negar la violencia inherente a todo proceso imperial, subraya el carácter integrador, mestizo y jurídico de la presencia española en América, muy diferente a la de los modelos coloniales anglosajones, franceses, holandeses, …, posteriores. La persistencia de una visión demonizada de ese pasado sería, para Pérez Henares, otra prueba de la traición cultural que denuncia.

El análisis del periodo contemporáneo ocupa también un lugar central en “La España traicionada”. La Transición es reconocida como un logro histórico indiscutible en términos de reconciliación nacional y superación pacífica del franquismo, pero el autor no oculta su decepción con las bases sobre las que se construyó el nuevo Estado. A su entender, la Transición implicó una serie de renuncias que, con el paso del tiempo, se han revelado profundamente dañinas: la falta de un relato nacional compartido, la ambigüedad en la definición de España como nación y la aceptación acrítica de discursos disgregadores. Sin embargo, el problema de base no está en la Transición en sí misma, sino en la negación de esa Transición que en los últimos años ha realizado la izquierda política.

Especialmente dura es la crítica al Estado de las autonomías. Lo que nació como un mecanismo de descentralización e integración habría derivado, según el autor, en un proceso de fragmentación política y emocional. Pérez Henares sostiene que el poder central renunció desde muy pronto a ejercer una verdadera autoridad moral y política, permitiendo que los nacionalismos periféricos construyeran relatos propios, muchas veces abiertamente falsarios, sin apenas oposición.

El nacionalismo, así, es presentado como uno de los grandes problemas estructurales de la España contemporánea. No como una simple reivindicación cultural, sino como un proyecto político excluyente, basado en la manipulación histórica, el victimismo y la creación deliberada de un enemigo interior. El caso catalán, al igual que el vasco, ocupa un lugar destacado en el libro, no tanto por su singularidad como por ser el ejemplo más avanzado de un proceso que el autor considera largamente tolerado y, en cierta medida, incentivado desde el poder central.

Uno de los aspectos más interesantes del ensayo es que la acusación de traición no se dirige exclusivamente a una ideología. Pérez Henares reparte responsabilidades entre izquierda y derecha. A la izquierda le reprocha su visión sistemáticamente negativa de la historia de España, su internacionalismo desarraigado, y su alianza con fuerzas que buscan la disolución del Estado. A la derecha, en cambio, le atribuye una falta de convicciones profundas, un miedo permanente al conflicto cultural, y una tendencia a gestionar la herencia recibida sin atreverse nunca a revertirla.

El estilo del libro es coherente con su propósito. Pérez Henares escribe con un lenguaje directo, a veces áspero, cargado de imágenes y de referencias históricas. No busca la equidistancia ni la neutralidad, sino la eficacia retórica. Esta elección estilística refuerza la fuerza del mensaje, aunque también puede generar rechazo en aquellos lectores que esperen un tono más desapasionado. En cualquier caso, el autor no engaña: estamos ante un ensayo militante, escrito desde una posición ideológica clara y asumida. Ya lo dice el propio autor al principio del prólogo: “Han dicho algunas veces que tengo por costumbre hablar claro. Y la mayoría no me han salido gratis, sino que lo he pagado caro. Pero he decidido escribir este libro tal y como hablo. Por derecho, sin pamplinas, llamando a las cosas por su nombre, sin censuras ni autocensuras. Porque es mi forma y manera, y porque, aunque me señalen con el dedo, me amenacen miedo, es hora y hay necesidad de hacerlo. Vivimos en un tiempo de triunfo arrollador de la mentira. Jaleada y repetida por millones de voces y altavoces, es convertida en virtud y hasta en ley. Ahora, muchas veces, el delito está en decir la verdad.”

Desde un punto de vista crítico, puede señalarse que el libro tiende en ocasiones a simplificar procesos históricos complejos y a seleccionar aquellos episodios que mejor encajan con su tesis. Sin embargo, éste no es un defecto exclusivo de esta obra, sino una característica habitual del ensayo político. La ausencia de un aparato crítico riguroso o de una discusión historiográfica detallada limita su valor académico, valor que Pérez Henares nunca ha pretendido, en aras de un texto mucho más fresco y comprensible. Que no invalida su utilidad como argumento para el debate público.

“La España traicionada” es, en definitiva, un libro que incomoda porque interpela. No deja indiferente, obliga a tomar partido, y plantea preguntas incómodas sobre el modo en que los españoles se relacionan con su historia y con su presente. Puede compartirse o no su diagnóstico -yo, desde luego, lo comparto en casi todos sus términos-, pero resulta difícil negar la coherencia interna del planteamiento, y la honestidad intelectual de su autor.

En tiempos de discursos líquidos y consensos frágiles, Pérez Henares opta por la claridad, aun a riesgo de entrar en polémica. Su libro es una defensa apasionada de España como nación histórica y como proyecto común de todos los españoles, y una advertencia sobre las consecuencias que puede tener si seguimos renunciando a esa idea. Para el lector, la obra ofrece algo cada vez más extraño de ver: una voz que no pide permiso para decir lo que piensa, y que asume, sin matices, las consecuencias de hacerlo.







El podcast de Clio: ESPAÑA ANTE EL ABISMO. CRÓNICA DE UNA TRAICIÓN

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