Como ya he dicho en más de una ocasión, es necesario seguir insistiendo una y otra vez en esos temas que, conocidos y publicados, siguen siendo fruto de polémicas y de falsas historiografías, aunque sólo sea para poder desterrar, de una vez por todas, los mitos, las leyendas, que todavía circulan alrededor de nuestra semana mayor. Y es que todavía, en algunas publicaciones, siguen apareciendo como hechos reales algunos mitos ya antiguos, que los nuevos conocimientos que se tienen de la Semana Santa están dejando ya de lado, y que han sido muchos sobre todo en estas dos décadas del siglo XXI (véase, si no, por ejemplo, la última guía publicada por José Luis Muñoz, que abunda en datos erróneos e inexactitudes). Mitos como el supuesto origen gremial de nuestras hermandades (nada tienen que ver las hermandades penitenciales, abiertas, con los gremios, totalmente cerrados), la autoría de algunas de nuestras tallas (véase las últimas aportaciones sobre la verdadera faceta de Rabasa como ...